Autor: José López-Tafall, director general de ANFAC
Esta tribuna se publicó en El Nuevo Lunes el 1 de marzo de 2021

A inicios de 2020 el sector arrancaba un año con unos objetivos claros en el horizonte: crear la nueva movilidad y, en paralelo, avanzar en la transición hacia un modelo de industria donde descarbonización y digitalización fueran los pilares de una necesaria transformación, manteniendo el valor de nuestro sector, su aportación de riqueza y empleo a la economía española. Pero 2020 nos esperaba con una crisis social, sanitaria y económica durísima que nos ha condicionado a corto plazo pero cuya recuperación debe aprovecharse como una oportunidad a medio plazo.

Durante más de 90 días, una industria que genera el 10% del PIB nacional, que da empleo al 9% de la población activa y que aporta a nuestra balanza comercial más de 14.000 millones de euros al año, se vio totalmente paralizada. Fuimos prácticamente el único sector industrial en parar tanto tiempo. Esto conllevó que el sector alcanzase las cifras más negativas desde que tenemos datos registrados.

Nos llegó además esta crisis mientras atravesamos la mayor transformación del sector de la automoción en toda su historia hacia una nueva movilidad eficiente, sostenible, inteligente, conectada y accesible, como demanda la sociedad.

Pero ¿qué es necesario para alcanzar esta exigente transición y mantener a nuestra industria de la automoción como un pilar económico de nuestro país? Necesita apoyo, necesita consenso y necesita compromiso. Y esto solo lo lograremos si hacemos de la industria de la automoción un proyecto-país.

«Necesitamos apoyo, consenso y compromiso para afrontar la transformación hacia la nueva movilidad»

José López-Tafall – Director general de ANFAC

Es cierto que se han puesto a disposición del sector importantes herramientas como el Plan de Impulso a la Cadena de Valor de la Automoción y los Fondos Europeos del Plan de recuperación para lograr a corto plazo, la recuperación de producción y demanda y, a medio plazo, de potenciar la transformación de nuestra industria hacia los retos de la nueva movilidad. Pero algunas de estas herramientas aún no han llegado y, en otros casos, no se han ejecutado con la máxima eficiencia y contundencia que necesita la sociedad. Solo hay que observar que el Plan Renove, a su cierre de 2020 y sin continuación en 2021, ha dejado sin consumir cerca del 80% de los fondos en un contexto donde el estímulo de la demanda y la renovación del parque son más necesarios que nunca.

Los nuevos fondos europeos podrían ayudar a poner en marcha las medidas que el sector y la sociedad necesitan. Pero si queremos aprovechar esta oportunidad, hay que poner foco en sectores, como la automoción, claramente tractores de la recuperación y de futuro, de generación de riqueza y bienestar. Tenemos que establecer un plan claro con líneas estratégicas que faciliten la transición hacia la descarbonización, con un plan de ayudas que apueste definitivamente por dos grandes líneas: el apoyo intenso y concentrado a la electro-movilidad, y el paralelo esfuerzo de renovación del parque, clave para el doble objetivo de descarbonizar y aumentar la seguridad vial. Y hacerlo sobre un modelo consensuado, un modelo en que el que la descarbonización y la innovación se unan al apoyo a la movilidad y la industria, un modelo de futuro con vehículos.

«Tenemos que establecer un claro con líneas estratégicas que faciliten la transición hacia la descarbonización»

José López-Tafall – Director general de ANFAC

La automoción está siendo el verdadero protagonista de ese esfuerzo que demanda la sociedad y, también, la regulación europea. Tenemos un proyecto país, recogido en el Plan Automoción 2020-40 de ANFAC, para avanzar en esta transformación y aumentar el potencial de nuestra industria para que sea un polo de atracción de nuevas adjudicaciones, tecnologías y modelos de futuro.

Nuestro objetivo es idéntico al planteado por el Gobierno: cumplir los objetivos de 2030 y avanzar hacia la completa descarbonización en 2050. Las marcas están plenamente comprometidas en ello, pero este esfuerzo no solo ha de ser del sector, requiere del compromiso por parte de Gobierno, administraciones, agentes sociales y sociedad y establecer qué tipo de industria se quiere para España. Una sin vehículos, donde no es relevante el mantenimiento de un producto, el vehículo, que genera el 10% de PIB nacional y el 9% del empleo, o una industria con vehículos, con empleo, competitiva y que impulse la recuperación económica.

La transformación que acometemos es una gran oportunidad ante la que no podemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos actuar y debemos hacerlo de manera que mande un mensaje claro de que España es un país que trabaja con y por el sector de la automoción hacia la nueva movilidad. El sector tiene un plan, tenemos una propuesta, tenemos realidades y tenemos producto, pero hemos de avanzar en un modelo conjunto como país.

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