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Autor: Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de ANFAC

Durante años, hemos visto, comprobado y alertado al respecto de cómo las ayudas a la compra de vehículos eléctricos y alternativos se agotaban horas después de ponerse en marcha. La demanda retenida, a la espera de que se pusieran en marcha estos planes, liquidaba el presupuesto en menos de un día desde su inicio. Sin embargo, cinco meses después de ponerse en marcha el programa de incentivos a la movilidad eficiente y sostenible (Plan Moves), dotado con 45 millones de euros para apoyar la adquisición de vehículos alternativos y la instalación de infraestructuras de recarga, el presupuesto no está agotado.

No es que el interés por estos vehículos haya decaído, no. Es que la ejecución del Plan ha provocado, sin buscarlos, unos obstáculos adicionales que impiden su total despliegue para los vehículos eléctricos. Y mucho nos tememos que está siendo tan lenta la evolución del consumo de los fondos, que estos puedan, por falta de peticiones, terminar asignados a otros conceptos sin haber cumplido su objetivo de estimular la compra de vehículos eléctricos, con la relevancia que estos vehículos tienen para la reducción de emisiones en el transporte, la descarbonización del parque y la movilidad del futuro.

ANFAC ha seguido con mucho detalle la ejecución de este Plan. Nos interesa mucho que todos los fondos se aprovechen al máximo, pero estamos viendo, como ya hemos adelantado, que es probable que no se agoten. Por ejemplo, en el País Vasco que empezó el 4 de abril, a penas, tienen el 40% de los fondos consumidos. Esto se replica en el resto de CCAA.

Es por eso por lo que ayer mantuvimos una reunión con los principales representantes del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), responsables de este plan, para trasladarles algunas sugerencias, modificaciones y recomendaciones que permitan el éxito de la fase final del MOVES. El IDAE es un organismo clave, fundamental para la transición energética y hacia la movilidad del futuro puesto que, en sus competencias están, entre otras muchas cuestiones, el desarrollo de los planes de apoyo al vehículo eléctrico y las infraestructuras de recarga. El IDAE está plenamente comprometido con los objetivos que también comparte el sector de descarbonización del parque y, en ello, está trabajando de forma eficaz.

Nuestras principales recomendaciones: la mitigación de los efectos de la regionalización de los fondos y eliminar la obligatoriedad de achatarramiento para acceder a las ayudas

Nuestras principales recomendaciones parten de la mitigación de los efectos de la regionalización de los fondos y de la obligatoriedad de achatarramiento para acceder a las ayudas, así como de la ampliación de la dotación y del catálogo de modelos elegibles propulsados por gas. La modificación de estos tres puntos va a resultar clave para el óptimo aprovechamiento de los fondos y permitirá replicar los sistemas de éxito de anteriores planes en los próximos programas de ayuda.

Vincular el achatarramiento de un vehículo con estos planes reduce su eficacia. La obligatoriedad de entregar un automóvil viejo para acceder a ayudas es muy interesante para fomentar la renovación del parque porque mueve a los particulares hacia el cambio de coche. Sin embargo, de cara a los vehículos alternativos, deja fuera de las ayudas a las empresas que quieren adquirirlos para sus flotas. Ellas no tienen vehículos de tanta antigüedad en sus carteras y se pierde así una de las vías fundamentales para empujar la presencia del vehículo eléctrico y alternativo en el mercado

Por otro lado, debe encontrarse la forma de conseguir una convocatoria única y con una mayor homogeneidad en la gestión. Hemos visto que la falta de una convocatoria única dificulta la comunicación, porque no se puede hacer una campaña potente si en cada Comunidad Autónoma las circunstancias son diferentes.

Sería muy deseable que todos los territorios tuvieran una fecha de comienzo “única”, para que no distase mucho el anuncio del plan de su puesta en marcha. Cuando esto ocurre, las ventas se paralizan a la espera de que comiencen las ayudas, impacto muy negativo en el mercado. Además, la gestión debería ser más homogénea entre territorios, con requisitos comunes y la información centralizada para poder hacer seguimiento sobre el presupuesto pendiente y los vehículos o puntos de recarga acogidos.

Y por último, el plan restringe demasiado la dotación para los vehículos de gas, así como el catálogo de modelos que pueden acogerse. Siendo, estos vehículos, una herramienta muy útil en el proceso de transición hacia los modelos de menos emisiones, sería muy conveniente ampliar ambos puntos: ampliar los fondos para esta tecnología y que puedan optar a ellos, todos los vehículos de gas.

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